China enfrenta un acelerado envejecimiento poblacional que amenaza con modificar su estructura social y económica. Las personas mayores de 60 años representan actualmente 23 por ciento de la población, proporción que podría llegar a 40 por ciento en 2050, mientras la baja natalidad reduce el crecimiento demográfico y presiona los planes del país para convertirse en la principal economía mundial.
El desafío ocurre en un contexto de más de una década con una tasa de fecundidad inferior al nivel de reemplazo, estimada en 1.7 hijos por mujer. Aunque China puso fin en 2015 a la política que limitaba a las parejas a tener un solo hijo, las medidas posteriores no han logrado revertir de manera suficiente la tendencia.
Las cifras oficiales más recientes reportan que la población de 60 años o más alcanzó 323.38 millones de personas en 2025, equivalente a 23 por ciento del total nacional. Ese mismo año nacieron 7.92 millones de personas y la población del país disminuyó frente al cierre de 2024.
El gobierno chino ha respondido con incentivos para reducir el costo de la crianza. Desde 2025 se estableció un apoyo nacional de 3 mil 600 yuanes anuales por cada niño menor de tres años, una medida dirigida a las familias con hijos y vinculada con otros apoyos en materia de cuidado infantil, educación, empleo, impuestos y vivienda.
Sin embargo, el reto no depende únicamente de los estímulos económicos. Entre las generaciones jóvenes se ha extendido la decisión de retrasar o evitar la maternidad y la paternidad debido a los gastos familiares, las responsabilidades asociadas con la crianza y las nuevas expectativas sobre la vida personal y laboral.
La transformación demográfica también plantea desafíos para el mercado laboral, los sistemas de pensiones y la atención social. Proyecciones citadas en el debate público chino advierten que, si se mantiene la tendencia actual, la población podría reducirse de alrededor de mil 400 millones de habitantes a 400 millones hacia finales de este siglo.
Para China, el envejecimiento y la baja natalidad representan una cuestión estratégica: el país deberá sostener su productividad y crecimiento económico al mismo tiempo que atiende a una población mayor cada vez más numerosa.

