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La pasión vuelve a marcar el Clásico Nacional entre América y Chivas

El Clásico Nacional volvió a demostrar que la rivalidad entre América y Chivas se vive tanto en las tribunas como en la cancha. El sábado 19 de septiembre de 2026, cientos de aficionados de ambos equipos se trasladaron hacia el Estadio Banorte en la Ciudad de México para presenciar un partido que terminó empatado 2-2.

Desde el trayecto por la Línea 2 del Metro y la conexión con el Tren Ligero, las aficiones azulcrema y rojiblanca compartieron el camino rumbo al estadio. La concentración de seguidores complicó el paso hacia la explanada, aunque los cánticos y las banderas mantuvieron el ambiente festivo.

La escena también reflejó una tradición del futbol mexicano: familias divididas por sus colores y parejas que acudieron al partido con lealtades distintas. En las inmediaciones del inmueble se escucharon los gritos de “¡América, América!” y “¡Chivas, Chivas!”, mientras los tambores acompañaban a las porras.

En la cancha, Guadalajara tomó una ventaja de dos goles, pero América reaccionó y consiguió rescatar el empate. El resultado dejó un punto para cada equipo en el encuentro correspondiente a la Jornada 9 del Apertura 2026.

El duelo fue dirigido por Gabriel Milito, entrenador de Chivas, y Guillermo Almada, técnico del América. La remontada de las Águilas evitó la derrota en una edición que volvió a reunir a dos de las aficiones más numerosas y apasionadas del futbol mexicano.

Más allá del marcador, el Clásico Nacional dejó nuevamente una postal de la cultura futbolística del país: calles, transporte público y tribunas ocupadas por seguidores que convierten cada enfrentamiento entre América y Guadalajara en un acontecimiento deportivo y social.