“Morro”, la segunda película del cineasta mexicano Rodrigo García Sáiz, tuvo su estreno mundial el 18 de septiembre de 2026 en la sección Nuevos Directores del Festival de San Sebastián, donde presentó una historia sobre el duelo, la violencia y la posibilidad de recuperar la esperanza a través del vínculo entre un hombre y un perro.
La cinta sigue a Mateo, un veterinario que intenta sobrellevar la muerte de su hijo. Su rutina cambia cuando debe atender a Morro, un perro herido que pertenece a un capo local vinculado con el entorno de violencia que afectó directamente su vida.
Aunque el narcotráfico forma parte del contexto de la película, García Sáiz decidió no colocarlo en el centro del relato. El interés principal está en las personas que permanecen después de la tragedia y en los vínculos que les permiten continuar.
“El foco no está en la violencia, sino en lo que sobrevive a ella, es ese polvo que queda después del momento de destrucción”.
La relación entre Mateo y Morro se convierte así en el eje emocional de la historia. El veterinario debe cuidar al animal de un hombre perteneciente al mismo universo que contribuyó a destruir su vida, pero el encuentro abre la posibilidad de elegir la ternura y el cuidado por encima de la venganza.
Para construir el guion, el director viajó a Culiacán y visitó zonas marcadas por el conflicto. Allí conversó con personas cuyas experiencias modificaron su mirada sobre la violencia, la soledad y la manera en que las comunidades intentan mantener su vida cotidiana.
García Sáiz explicó que esa aproximación no buscaba reunir únicamente información, sino conocer las historias humanas detrás del problema. La experiencia también lo llevó a reflexionar sobre la distancia con la que muchas personas observan la violencia cuando no viven directamente en una zona de conflicto.
El personaje de Mateo fue pensado desde el inicio para Gustavo Sánchez Parra. La construcción del papel incluyó conversaciones sobre la soledad, la empatía y la relación entre los seres humanos y los animales.
Morro, el perro que da nombre a la película, no fue entrenado para actuar. Esa decisión obligó al equipo a adaptarse al comportamiento natural del animal y a trabajar con mayor paciencia durante el rodaje.
La cinta representa el regreso de Rodrigo García Sáiz a una producción más cercana e íntima después de “Lluvia”, su primera película. También es su primer largometraje como director y guionista.
En San Sebastián, el cineasta destacó que “Morro” nació como una historia pequeña, pero con una reflexión que puede conectar con públicos de distintos lugares: cómo conservar la empatía y los vínculos humanos en sociedades acostumbradas al dolor y la violencia.
La película compite dentro de la sección Nuevos Directores del Festival de San Sebastián. Su propuesta no busca ignorar la violencia, sino observar qué permanece después de ella y si el cuidado todavía puede convertirse en una forma de resistencia.

