Fortunata, una de las jirafas más longevas del mundo, falleció a los 36 años y cinco meses en el Centro de Conservación de Vida Silvestre Chapultepec, en la Ciudad de México. Su edad la convirtió en la jirafa más longeva de la capital y en uno de los ejemplares más longevos bajo cuidado profesional.
Durante más de tres décadas, Fortunata recibió atención médica veterinaria, nutricional y zootécnica especializada. Su longevidad fue considerada un resultado del cuidado permanente brindado por el personal del centro.
A lo largo de su vida, fue madre de al menos 10 crías y abuela de varias generaciones de jirafas. Por ello, su presencia dejó un legado importante para la conservación de la especie y una huella significativa en la historia del Zoológico de Chapultepec.
Fortunata había superado ampliamente la expectativa de vida habitual de las jirafas, que ronda entre los 20 y 25 años en condiciones naturales y puede alcanzar aproximadamente tres décadas bajo cuidado profesional. En 2026, ya era reconocida como uno de los animales más longevos del centro de conservación.
Su fallecimiento representa la pérdida de uno de los ejemplares más emblemáticos de Chapultepec, donde generaciones de visitantes pudieron conocerla y observar la historia reproductiva de una familia de jirafas formada dentro del centro.

