Durante la Época de Oro del cine mexicano, las películas Los hijos de Don Venancio y Una gallega en México mostraron la convivencia entre españoles y mexicanos, en un contexto marcado por la migración, los prejuicios y el distanciamiento político entre México y España.
Ambas cintas, protagonizadas por Joaquín Pardavé, utilizaron la comedia y los conflictos familiares para representar la integración de la comunidad española en México. Sus historias también destacaron elementos compartidos como el futbol, la música, las tradiciones y la formación de familias binacionales.
La migración española en México
La llegada de españoles al país ocurrió en distintos momentos. Entre ellos estuvieron los antiguos residentes, asentados principalmente entre 1880 y 1930; los refugiados republicanos que llegaron después de la Guerra Civil Española, a partir de 1939; y los nuevos residentes que arribaron después de 1945.
Entre 1939 y 1950 llegaron a México 19 mil 960 españoles, de acuerdo con registros de la entonces Dirección General de Estadística. Su incorporación a la sociedad mexicana dio lugar a familias, negocios y redes culturales, aunque también enfrentó expresiones de rechazo hacia los extranjeros.
Los hijos de Don Venancio y la identidad compartida
Estrenada en 1944, Los hijos de Don Venancio cuenta la historia de un asturiano interpretado por Joaquín Pardavé, dueño de un negocio de abarrotes y padre de cinco hijos. El personaje intenta conservar sus raíces españolas mientras sostiene una familia vinculada profundamente con México.
La película aborda las tensiones culturales cuando uno de los jóvenes cuestiona la ascendencia española de su futuro hijo. Don Venancio, en cambio, defiende su origen asturiano y al mismo tiempo reconoce el lugar que México ocupa en su vida y en la formación de su familia.
El futbol funciona como punto de encuentro entre las distintas identidades. En la cinta participan también la cantante Marilú y el futbolista Horacio Casarín, quien interpreta a uno de los hijos de Don Venancio.
Una gallega en México y el mestizaje
Joaquín Pardavé volvió a abordar la relación entre mexicanos y españoles en Una gallega en México, estrenada en 1949 y dirigida por Julián Soler. La película fue producida por Gregorio Walerstein y contó con Niní Marshall en el papel de una mujer española que llega a la capital mexicana con su hija.
La historia presenta rivalidades entre personajes de ambas comunidades, pero también muestra cómo los vínculos afectivos y la convivencia cotidiana pueden superar la discriminación. El mestizaje aparece como una idea central, vinculada con la mezcla de culturas y la construcción de una identidad compartida.
La película incluyó participaciones de Tin-Tan, Marcelo, Los Panchos y Jorge Negrete. Sus escenarios también reforzaron la relación entre las dos culturas: comienza en la Plaza de Toros México y concluye con un partido de futbol entre el Atlante y el Asturias.
El cine como espacio de encuentro
Aunque México y España mantuvieron una ruptura diplomática entre 1939 y 1977, el intercambio cultural continuó a través del cine, la música y otros espectáculos. En ese contexto, las películas de Pardavé ofrecieron una mirada sobre la vida cotidiana de los migrantes y sobre las dificultades para conciliar el origen familiar con la pertenencia a México.
Más allá de sus argumentos cómicos, Los hijos de Don Venancio y Una gallega en México retrataron una sociedad en transformación. Sus personajes muestran que la integración no eliminó los prejuicios, pero sí permitió construir espacios de convivencia alrededor de la familia, el trabajo, la cultura y las aficiones compartidas.

